29 ene. 2012

Odio amarte tanto.



¿Por qué? ¿Por qué tuviste que joderlo todo? Todo era perfecto, con nuestros más y nuestros menos, pero era nuestro, eran nuestras discusiones por el único motivo por el que lloraba, era nuestras reconciliaciones y nuestras conversaciones por el único motivo por el que sonreía cada día. Era por eso, porque te quería. Y tuviste que fastidiarlo todo con tus mentiras, y un "lo siento" ya no servirá de nada. Todo esos recuerdos, que me duelen recordar, en esos momentos donde en mi mundo solo existíamos tu y yo, y nada más. Esos momentos, en los que sé que no van a volver a ocurrir más. Lo que más me duele recordar es que tú eras con el único que quería y quiero compartir mis día a día, pero de lo que sí estoy segura es de que no voy a llorar más, no voy a llorar por una persona que ni sé, si ha llorado por mi. Y lo peor de todo es que la palabra nosotros para mí, ya no existe. Y solo me queda decirte, gracias por nada.

4 ene. 2012

Que de siete días de la semana, yo te quiero ocho.

-Vamos a jugar a algo.
+Aver, dime.
-Tienes que decirme: lo que piensas, lo que sientes, lo que te importa y lo que quieres.
+Veamos... ¿lo que siento? ¿por ejemplo?
-Me refiero, en este mismo instante.
+Vale, mmm... pienso en tí, la verdad. Siento miedo. Me molesta que otros te puedan tocar, que te puedan pedir un beso, y que a mi no me lo puedas dar, me molesta como le sigues el rollo a otros. Y te quiero a tí, sin duda.
-Te toca.
+Dime lo mismo que te he dicho yo a tí, venga.
-Pienso en lo agusto que estaría ahora mismo en la cama en la que estoy sentada, contigo tumbado a mi lado, riendo y haciéndote cosquillas. Siento que podría ser mejor persona, de algún u otro modo. Me importas tú, para que mentirnos... Me molesta cuando alguna chica va detrás tuya y no puedo apartarla, ¡me supera!. Te quiero a tí, una casa con muebles modernos y un hijo.


3 ene. 2012

Las cosas que tiene la vida.

No se ni cuándo ni por qué, no se cómo ni dónde, pero me enamoré. No entiendo esas mariposas cada vez que me dices algo, esa piel de gallina si me susurras y los pelos de punta con un roce. Las ganas de sentirte y de tenerte, las ansias por besarte y el echarte de menos al minuto de haberme despedido de ti. Ir corriendo y mirar por la ventana cómo te vas, no me gustan nada las despedidas. Desear el próximo día en que tus labios y los míos sean presos. Y recordar todo lo vivido juntos y reír sin parar por tus tonterías, y reír sobre todo por lo ridícula que es la situación en que me río con ganas hasta con tus chistes malos. Y saber que eso es lo que buscas, hacerme sonreír. No entiendo ese miedo que tengo a estropearlo todo cuando te digo una palabra más alta que la otra o cuando peleamos, o cuando mencionamos ese incómodo tema del que no queríamos hablar. No entiendo el amor, tampoco entiendo por qué te quiero tanto. Las cosas que tiene la vida. Es una ciencia extraña que no entiende de números ni expresiones algebraicas, sólo de sentimientos. Sólo de amor. Sólo de celos, gritos, llantos, peleas, reconciliaciones, sonrisas, desesperación... Algo que te hace ser bipolar y que te mata pero a la vez te encanta, te sacia. Es como una droga. No entiendo cómo el destino te hizo caer justo en mi camino, supongo, las cosas que tiene la vida.