1 jul. 2014

Ojalá

A veces me odio a mí misma por no saber distinguir justamente contigo cuando estoy enfadada de cuando estoy feliz, como si nada. Me molesta y me enfado conmigo cuando si me enfado recobro la sonrisa por detalles que, de vez en cuando, una vez al año quizá tienes conmigo. Me odio por no tener la misma capacidad que tengo de prescindir de ti como la tengo para prescindir del resto, o lo que es peor: me molesto conmigo misma por no tener la capacidad de prescindir de ti como la que tú tienes para prescindir de mí. Ojalá y para mí fueras tan indiferente como yo lo soy para ti, muchas cosas estarían en su sitio entonces.