27 abr. 2014

Simplemente se derrumbó

No soy adivina, ni pitonisa, ni mucho menos para poder adivinar lo que nos pasó, para conocer en qué punto de nuestra relación nos pasó esto, para saber con certeza qué fue lo que pasó, para saber cuál fue el motivo de irnos alejando de repente. No soy adivina para saber cómo se podría arreglar, tampoco soy Dios como para tener la fuerza suficiente para tirar del carro yo sola, para saber llevar todo esto adelante por mí misma, de esa forma, sin que tú muevas ni un dedo. No sé qué hizo que todas estas murallas se cayeran con un simple soplo, no sé qué pasó con esta torre imbatible. La verdad es que ahora mismo no sé nada, sólo que todo se fue al traste de repente y que tus actuaciones no justifican tu fuerza de voluntad, sino tu orgullo.